
Lucas
Arias Burneo
2012 – 2026
Hoy nos toca despedirte y todavía nos cuesta creer que ya no estés Luquitas, porque estabas tan bien, tan apurado esperando tu Buseta, tan feliz cuando ya te llevaron a tu escuelita y un ratito después ya estabas sin vida.
Gracias por cada día que compartiste con nosotros. Gracias por recibirnos siempre con esa alegría inmensa, y tu forma de expresarte tan peculiar, moviendo la colita como si hubieras esperado toda una vida para volver a vernos. Gracias por llenar la casa de amor, de risas y de esos momentos que hoy se convierten en los recuerdos más valiosos.
Siempre te gustó ser el consentido de la casa. Aunque tenías todo para ser feliz, nunca dejabas de hacerte el mimado y el sufrido, buscando una caricia más, un abrazo más o una mirada llena de amor. Y la verdad es que nos encantaba complacerte, porque te lo habías ganado con tu nobleza y tu inmenso corazón.
Hoy el silencio duele. Tu espacio quedó vacío, pero nuestras vidas quedaron llenas gracias a ti. Fuiste mucho más que una mascota; fuiste un miembro de nuestra familia, un compañero fiel de mi mamá y un amigo que nos enseñó a amar sin condiciones.
Nos dejas un vacío enorme, pero también una huella imborrable. Vivirás para siempre en cada rincón de la casa de los Vitos y, sobre todo, en nuestros corazones.
Gracias por tanto amor. Gracias por elegirnos como tu familia. Descansa en paz, Lucas. Siempre te vamos a extrañar, siempre te vamos a amar y nunca te vamos a olvidar, cuando cruces el arcoíris no te olvides buscar al Vito que él estará muy feliz de tenerte cerca otra vez..











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